jueves, 17 de mayo de 2018

334 (1972) by Thomas M. Disch

Thomas M. Disch es a Truman Capote lo que un excelente actor secundario a una estrella de cine.

Quizás por su carácter, o quizás porque nunca fue a la fiesta apropiada, Disch tuvo que acudir a la mistificación que suponía escribir historias de ciencia ficción en los años 60, para poder escribir lo que él quería escribir. Lo que le suponía un considerable añadido de libertades; y a la vez, de encorsetamientos.




"334" (1972) nunca será una novela de masas, al estilo de "1984" (1948) o "¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?" (1968), por más que sea un complemento necesario de las dos. Una especie de tercer vértice que nos hace pensar en lo que Orwell y Dick se dejan por el camino. No solamente el Estado propone y dispone, y el héroe blanco de toda la vida está cansado de luchar, aspirando solamente a un poco de paz doméstica. También hay gente de otras razas, negros e hispanos en el caso de "334", también hay homosexuales y lesbianas, también hay niños superdotados completamente inadaptados. Ancianos y ancianas que no saben qué hacer con sus vidas. Niños y niñas que desean hacer algo con sus vidas. Discapacitados. Drogadictos por doquier (el drogadicto es quizás el tipo de personaje que mejor aguanta el juicio del público general... ¿?¿?). Y sexo. Bastante (no mucho) sexo, y masturbación. Algo que parece que no es un problema en la gran y genial, blanca y moderna, distopía. Solamente los degenerados de un barrio-hongo neoyorkino lleno de inmigrantes parece que son los suficientemente animales como para pensar en el sexo, como si no tuvieran suficientes problemas ya.

Se sugiere en varios párrafos: lo único a lo que pueden recurrir algunos personajes de la novela (sobre todo los niños) es la a biblioteca pública. Allí comprobarán si lo que piensan es cierto (aunque no lo llegamos a saber).

Los mayores lo tienen más claro: acuden al centro comercial. Cuando no tienen un céntimo, al centro comercial-museo, donde se maravillan de las cosas que algunos pueden o han podido llegar a comprar. Cuando hay algo de dinero en el bolsillo, al de verdad, donde se lo funden todo a las primeras de cambio. ¿Comida? Lo que caiga.

334 es el número de la calle donde se encuentra la inmensa torre de apartamentos donde viven parte de los protagonistas. El ascensor no funciona. Salir a la calle es una aventura. Mientras, los que viven, no aparecen por casa. Van dan tumbos por aquí y por allá, haciendo chapuzas, o cometiendo delitos (que tampoco son demasiado investigados que se diga).

Disch consigue construir una serie de relaciones muy fuertes con unos pocos personajes de una misma familia, sobre todo en el último tercio de la novela. Al final, el lector casi se siente perteneciente a ella. Pero de una familia lejana con la que está bien cenar y charlar un poco una vez cada diez años, para luego salir huyendo por las escaleras, como hace el estudiante Len Rude.

Bueno, en realidad 334 no es una novela. Es un conjunto o "fix-up" de varios relatos, siendo el último el más largo y que le da más cohesión a la historia. Pero esto es lo de menos.

Tiene una carga eléctrica esta novela como pocas veces he leído. Y es una carga negativa. Recomiendo su lectura, pero hay que elegir un fin de semana tranquilo, e intentar leerla del tirón, sobre todo cuando llegamos al capítulo "334". Mejor así.


Lo que piensa Lottie sobre el fin del mundo es el párrafo más acojonante que he leído en mucho tiempo. 


Disch consigue vendernos una novela realista (Zolista) como una de ciencia ficción, pero es que seguramente le obligaron a ello las circunstacias que fueran. En esto, se parece mucho a Philip K. Dick. Ambos tenían una preocupación principal por describir su sociedad y la que auguraban. Por ejemplo, en "The Man Who Japed" (1956), de Dick, el principal temor del ciudadano medio es perder el derecho a poder seguir alquilando su vivienda, y no ser expatriado a un planeta exterior.

Y no han cambiado mucho las cosas. "334" se sitúa entre los años 2021 y 2025. ¡¡No quedan ni tres para acercarnos al 21!! Y sí, muchas cosas son como las que describe Disch. No como realidades individuales, si no más bien como amenazas colectivas, como certeras posibilidades, como absolutas certezas.

Disch, aparte de escribir bien, muy bien, siente más que piensa, y se nota. La pesada carga melancólica de los habitantes de "334" imaginada en 1972 es poesía maldita en el siglo XXI. Para quien se atreva con ella.


domingo, 13 de mayo de 2018

¿Quién es la ciencia ficción?

Hullo there!

Escribía allá por Diciembre del año pasado una entrada sobre el por qué leo ciencia ficción. El paso de lo gótico a lo terrorífico. De lo terrorífico al espacio interior que suponen los espacios interestelares, por así decirlo...

Tampoco es lo mismo leerla que escribirla. Thomas M. Disch hizo justo al revés. Pasó de escribir ciencia ficción al más puro terror. Dominó ambos campos con precisión. Ahora que estoy leyendo su novela "334" estaba pensando...

Hay decenas de definiciones sobre qué es ciencia ficción y no me voy a meter en ellas. También hay muchos escritores "mainstream" que alguna vez se atrevieron a escribir algo de ciencia ficción y no se les conoce por ello. Otros, no salieron nunca del campo de la ciencia ficción.

Doris Lessing es quizás el caso más exponencial de una escritora Nobel que escribió novelas de ciencia ficción. Philip K. Dick, por otro lado, asociado siempre a la ciencia ficción, escribió unas cuantas novelas que, en principio, no lo son (y no por ello son peores, por supuesto).

Hace unos días, 5 de Mayo, la NASA ha lanzado la nave InSight, para poder conocer con más detalle el interior del planeta Marte. Llegará allí en Noviembre. Cualquiera que escriba, por ejemplo, una novela sobre la vida y milagros de uno de los ingenieros que ha trabajado en este lanzamiento, será considerado como alguien que ha escrito una novela de ciencia ficción, ficcionalizando una serie de conceptos y trabajos realizados sobre InSight...

¿Se trataría de una novela de ciencia ficción? ¿No habría que categorizarla como una novela más realista que otra cosa, que narra realidades científicas?

"334" de Disch apenas transluce ciencia ficción. Está ambientada en un Nueva York de 2025 (+/-), y hay una serie de hechos extraños cuando menos, pero ¿es ciencia ficción por ello? No lo es por el deslizamiento temporal ficticio que pretende comunicarnos Disch, o por una serie de pinceladas paisajísticas, si no porque en este caso, es al escritor a quien le interesa plantear una serie de situaciones humanas que deben hacer pensar al lector que estamos ante un mundo que no es ni medio normal, y lo categorizamos, acertadamente en este caso, como "de ciencia ficción". Aunque claro, estamos en el año 2018, la novela es de 1972, y Disch dio en el clavo en ciertos matices y comportamientos humanos, sobre todo en cuanto a la estructura social y legisladora. Como Orwell o Huxley.

Siendo imposible definir ciencia ficción mediante el uso de argumentos concretos o el planteamiento de ideas enmarcadas en un cierto futuro, pienso que es posible definir una novela de ciencia ficción no por su argumento ni por sus pretensiones explicativas de diferentes espacios/tiempos, si no por quién la escribe, teniendo en cuenta su pasado como persona, su personalidad, su psicología y su visión del mundo. Y con la "mezcla" adecuada, ese escritor tienda a escribir ciencia ficción, sin quizás saberlo él mismo. Ni nosotros, pensando que estamos leyendo una novela "realista". "Confesiones de un artista de mierda" de Dick podría ser ciencia ficción con un par de retoques marca de la casa. Pero esto es porque Dick se preocupaba mucho por describir algo que quizás no era evidente para todo el mundo y debía buscarse la vida como escritor acudiendo a la tienda de disfraces de ciencia ficción de la esquina.

Tengo ante mis manos un librito que se llama "The Science Fiction Novel: imagination and social criticism", con una serie de ensayos. El ensayo del bueno de C.M. Kornbluth se llama "The Failure of the Science Fiction novel as Social Criticism", y comienza diciendo que le gustaría hablar de "the Science Fiction Novel as Fun for One and All, or the Science Fiction Novel as Psychotherapy for the Neurotic Author, but there is a job to be done...".

Cualquier escritor con el suficiente sentido del humor (Jonathan Swift), o con la suficiente neurosis encima (apuntemos aquí "Los mundos de Herovit" de Barry Malzberg o cualquier novela de Ballard), es posible que termine escribiendo ciencia ficción (disfrazada o no). Cualquier ingeniero informático también (Greg Egan, por ejemplo). El aspecto social/humano es quizás el de Disch, como lo fue el de Wells, London, el mismo Kornbluth, Aldiss, Silverberg, y el de tantos otros escritores que tenían un interés real por realzar cuestiones sociales en sus escritos, y que se valieron de los disfrazes que pudieron.

Todos son válidos, siempre que sea algo espontáneo, y exista la sátira, el humor, la neurosis o las ganas de maravillar con la ciencia per se, sin artificiosidad alguna.

¿Están destinados ciertos escritores a escribir ciencia ficción? ¿Escribir ciencia ficción implica ser cierto "tipo" de persona? No se puede zanjar la cuestión con estas preguntas tan básicas. Pero creo que pudiera ser que sí. Aunque habrá excepciones. Llegarán a las librerías productos de "ciencia ficción" escrita mecánicamente. Quizás no sean las excepciones. Quizás sea lo que más abunde en las baldas. Productos fabricados por gente que no posee el perfil para escribir una ciencia ficción que perdure y tenga más alma que la de su creador. Una especie de engaño con el que hay que tener cuidado. Claro que cualquiera puede escribir lo que le dé la gana, pero algunos llevan dentro lo necesario, y otros no. Y quizás este "lo necesario" es definitorio de lo que pueda ser ciencia ficción.

Así pues, me lanzo: una novela de ciencia ficción no se define por su contenido, forma o fondo, si no por quien la escribe, y este escritor seguramente es un payaso (en el mejor sentido de la palabra), o bien un neurótico, o bien un técnico con buenas capacidades para narrar. O todo junto.

Exagerando, claro, pero espero que la idea haya quedado más o menos anclada.

Veré cómo soporta el paso del tiempo esta idea. A día de hoy, 13 de Mayo de 2018, lo que se vende como ciencia ficción en las estantería de nuestras librerías no es más que un cúmulo de fantasías mal que bien escritas en su mayor parte, y por otro lado, cierta antología de los "clásicos y modernos" que han tenido la suerte de llegar hasta ellas (el ejemplo más evidente es Asimov, cuya ciencia estará muy bien, pero cuya ficción es demoledoramente inhumana y ha hecho mucho daño a la edición de ciencia ficción fuera del mundo anglosajón).

Por cierto, "334" fue editada por Martinez Roca en 1993... y no se ha vuelto a saber de ella...

Yo leo una edición inglesa de Sphere de 1974... 


martes, 26 de diciembre de 2017

¿Por qué leo ciencia ficción?

A veces es difícil explicar por qué ha llegado uno a leer cierto tipo de libros, y no otro.

En esta fase de mi vida leo prácticamente solo ciencia ficción. En este año 2017 que se acaba, Philip K. Dick ha estado muy presente en mis lecturas, así como una retahila de nombres tales como Brian Aldiss, Fred Hoyle, A.E. van Vogt, Frederick Pohl, Stanislaw Lem, Charles Eric Maine, John Brunner, Thomas M. Disch, y también, por qué no nombrarlo, Jack London.

Pero aprovechando un viaje de varios días en el que uno nunca sabe qué va a pasar, aproveché para llevarme conmigo un librito de bolsillo, primera edición, 1973, de los cuentos de fantasmas de M.R. James, editados por Alianza Editorial. Para releerlos con calma. Y vaya que si los disfruté. Especialmente, y como siempre, "El Grabado" y "Panorama desde la Colina".

Y en este libro hay una introducción, "M.R.James o el apogeo del fantasma", de uno de los mejores críticos, al menos prologuista, del mundo literario en castellano: Rafael Llopis.

Llopis nos cuenta en breves trazos la historia de la literatura numinoso-terrorífica. Que no es si no también la historia de muchas de mis lecturas, influenciadas enormemente por el ensayo de H.P. Lovecraft "El Horror en la Literatura", al menos en sus orígenes. Esto es, novela gótica, romanticismo, novela victoriana, novela decadente, para finalmente terminar en la ciencia ficción.

No es que no disfrute ahora de muchas de estas corrientes, a veces vuelvo a ellas. Pero el campo actual en el que me muevo es difícil de atrapar, de sistematizar, de darle forma, pues dentro de la ciencia ficción, siguen existiendo a su vez, todo tipo de estilos y acercamientos a la literatura, a la sociedad, y a la ciencia.

Pero voy a citar a Llopis. "Una vez pasada la erupción romántica, el terror que despertaban estos espectros ingenuos y estos trucos inocentes empezó a declinar". Se refiere a los Walpole, Maturin, M.G. Lewis, etc... que en realidad son lecturas canónicas para cualquier novato en esto del misterio del hombre.

Después nacerá la ghost story, y más tarde, en el siglo XX, vendrá el misterio racionalizado de los Machen o Lovecraft. Y más tarde:

"Esta tendencia o etapa -neoterrorífica- acaba por desembocar en la ciencia-ficción, en cuyo seno sigue evolucionando. Por último, a mediados de la década de 1960 [recordemos que el ensayito es de principios de los 70], surge, dentro de la ciencia-ficción, un estilo -llamado ´nueva cosa´ por sus propios cultivadores- que abandona tanto el cientismo de la primitiva literatura de anticipación como la sofisticada fantasía de la space opera terrorífica, para abrir directamente las puertas del Más Allá. Esta literatura, que ya es metaterrorífica, abandona todo intento de despertar el terror del lector e inicia la exploración del ilimitado espacio interior del hombre".

Llopis consigue resumir en pocas palabras lo que viene a ser, como ya he apuntado más arriba, el historial de mis lecturas.

Hoy en día la ´nueva cosa´ se denomina "New Wave", la nueva ola de ciencia ficción que vino sobre todo de Gran Bretaña, con Brian Aldiss, J.G. Ballard, John Brunner, Norman Spinrad, Michael Moorcock, añadiendo algún escritor norteamericano como Thomas M. Disch.

Evidentemente, desde entonces, la ciencia ficción habrá dado al menos dos o tres nuevas olas más, y ahora, entrando ya en 2018, se puede decir que está en un periodo bastante confuso. Cada vez es más difícil definir los contornos del género, pues ya no es ni un género como tal, si no que cualquier novela puede ser de ciencia ficción desde algunos puntos de vista, siempre que la tecnología que nos rodea tenga cierto protagonismo. Aunque esto tampoco sea así, por supuesto. Ni que decir tiene que hoy en día la ciencia ficción lleva muchas veces el acompañamiento de la fantasía, algo que no es nada positivo para su futuro, pero todo se andará.

No es fácil dar con una buena novela de ciencia ficción recién editada. Es un género que sin duda se disfruta mejor con sus posos que con sus espumas. Como antaño, entre decenas de títulos góticos, unos pocos han pasado a la historia como geniales creaciones.

Pero volviendo a lo que iba. Sin duda, Rafael Llopis me ha ayudado a explicar por qué leo ciencia ficción. Porque solamente me he dejado llevar por la secuencia lógica de la historia del misterio humano hecho literatura.

miércoles, 16 de marzo de 2016

From Hell, from the real one

En el año 2001 vi en pantalla grande "From Hell", película que tampoco me dijo gran cosa, y que hoy en día, ni siquiera creo que valga la pena revisitar.

Por la misma época, un amigo me regaló, o me dejó caer, más bien, una copia del cómic de Alan Moore. Un voluminoso tocho al que no hice caso en todos estos años. Estas Navidades me fijé seriamente en él. Estaba alojado en una balda superior, esperando su oportunidad. Y le llegó el turno...


Es un cómic, o novela gráfica, o como se quiera llamar, que requiere tiempo, y espíritu investigador. No se trata de leer las aventuras de asesinos y policías en el Londres victoriano. De hecho, es casi lo de menos saber qué es lo que ocurre, porque... todos sabemos lo que ocurrió en aquel otoño de 1888. Cinco mujeres fueron asesinadas de forma brutal por Jack. A quien bautizaron como el destripador supongo que por algo.

El dibujo de Eddie Campbell es absolutamente maravilloso, y desasosegante, y terriblemente adaptado a la fantasmagórica imagen que tenemos todos del neblinoso y húmedo clima inglés.



El guión de Alan Moore es a su vez un perfecto reloj suizo cuya maquinaria funciona a su debido tiempo, en cuanto a los detalles y conceptos que nos quiere dejar claros, y de forma didáctica, aunque no presuntuosa, nos cuenta la historia de Jack, y de paso, unas cuantas más.




El comienzo de la lectura, sobre todo si se viene de leer una larga novela (como es mi caso) no se hace tan fácil como debiera parecer. No. No es coger el "cómic" y relajarse. Una transición fácil. Que es en invierno cuando más cómics leo, porque de alguna manera, me relajan más, y me ayudan a superar la oscuridad de las horas.

Su lectura es terriblemente exigente (al menos si se quieren captar cuantos más matices mejor de los que nos ofrece Moore en su historia), y el principio puede resultar algo frustrante. Hay que tener una serie de puntos de agarre. E interés.

Luego, uno se va contagiando del terrible poder seductor que sugieren las palabras e imágenes que vemos, sobre todo en ese alucinante viaje del doctor Gull junto con su cochero, Netley, por el Londres de las iglesias de Hawksmoor, de los símbolos paganos, de los restos de magia, simbología y druidismo que aún en aquella época, a finales del siglo XIX, restaban en Londres.





Es imposible recoger aquí, en un trabajo apenas introductorio, todas las líneas argumentales que se tratan a lo largo de la tesis (pues no es otra cosa) que Moore y Campbell dedican a Jack y sus circunstancias.

Tesis que se remonta al principio de los tiempos de Londres, ciudad pagana comandada por el matriarcado lunar de Diana, más tarde convertido en patriarcado solar, tras derramamientos de sangre sin nombre. La masonería entra en juego, y las mujeres no pueden volver a conquistar el poder.



Aquí es donde entra en juego el doctor de la reina Victoria, Sir William Gull. El nieto de la reina resulta ser un travieso, y en sus correrías parece dejar embarazada a una mujer, con la que se casa (o tiene intenciones). Las autoridades, con Gull a la cabeza, se deshacen de la madre. Cuatro prostitutas se enteran de esto, por una serie de coincidencias. Esta parte está tan al principio de la historia que algunos cabos no acaban de estar atados del todo, pero el lector debe ser paciente, y dejarse llevar.

Moore no está por la labor de liar al lector, o de hacerse el listillo. Cuenta lo que quiere contar a su ritmo. Y además ayuda su apéndice, contando detalles que aclaran aspectos históricos / dudosos, y ¡ofrece bibliografía!

Poco a poco se nos introduce en el mundo interior de Gull. El mismo Moore reconoce, sobre todo a la hora de imaginar el estado de aquel tipo a la hora de cometer sus crímenes, que intentaba acercarse a aquel estado, pero no como para hacerlo demasiado, o del todo. Dado el resultado de los dibujos de los asesinatos, parece ser que Moore y Campbell se metieron lo suficiente en la mente de Gull, mucho más que cualquiera de sus lectores... Bueno, de sus lectores normalillos (habrá algunos que se hayan excitado bastante con algunas viñetas, es evidente).




Gull por un lado debe limpiar el buen nombre de la Corona, eliminando a esas mujeres que pueden provocar terribles rumores en un barrio como Whitechapel, y por otro, como buen neo-masón, debe hacer que la sangre fluya, los tiempos exigen nuevos sacrificios.

Esta es la principal línea de argumentación de Moore, basándose en la bibliografía que existía a finales de los noventa del siglo pasado, el XX. No parece que hayan aparecido nuevas pruebas ni ideas sobre quién pudo ser Jack. Pero la historia que cuenta Moore es suficientemente verosímil. Para mí lo es.

El poder de todo el entramado construido a lo largo del cómic es altísimo, y por esto, seguramente es por lo que escribo estas líneas. Lectura que requiere sosiego, interés, empatía. Nada fácil para estos tiempos, quizás. Además de que se trata de una lectura adulta. Sin duda.

Y está claro, lo de Jack es casi lo de menos. Y lo de las mujeres... también (con el debido respeto, guapas). Lo que interesa es lo que se sugiere, lo que flota sobre aquella ciudad, y sobre el Whitechapel del año 1999, o del 2016, que vemos reflejado en las visiones de Gull, en esas callejuelas a las que uno a veces se ve llamado...



.


Hace años, 18 ya,  compré una postal en aquel barrio, en la que se mostraba un dibujo de las calles en las que ocurrió todo... Fuck, I do not know where it is now...





Dejo a continuación una ínfima parte de la bibliografía suministrada por Moore y que me parece más interesante como introducción.

Gente del abismo / Jack London . Ediciones 29, 1984
Novela del gran London que dedicó a las gentes de Whitechapel, donde él mismo vivió por una temporada. Tengo unas ganas locas de leer este libro, pero me quiero desintoxicar un poco, really Mary, really.
Hay que localizarla en bibliotecas, me temo, o si no, en inglés.

London Labour and the London Poor (Penguin Classics) Henry Mayhew
El típico Penguin que no suele estar a la vista en la zona de los bestsellers en lenguas extranjeras de la Casa del Libro o similares, al cual también me gustaría hincar el diente. Libro con entrevistas in situ y relatos vivenciales recogidos en aquella misma época por Mr. Mayhew. Material real, del que se sirvió Eddie para dibujar, y tú para seguir fantaseando. Me temo que nunca ha sido editado en castellano, al menos en España, y ya tenemos otro título para añadir a nuestra lista de deseos más oscuros a editar por aquí...

La sombra de Hawksmoor, de Peter Ackroyd.
Novela que estará bien leer, poco que ver con Jack, más con aquel arquitecto pagano.

Sobre Jack hay tanta bibliografía... que no vale la pena indicar nada. Además, leyendo "From Hell" sabemos lo que hay que saber sobre los hechos. Ahora falta adentrarse un poco más en los fondos de los planos que dibuja Campbell....

O como ocurría en aquella Irlanda que es revisitada por Gull antes de convertirse en...


vete a saber...



... y después de todo, más allá de lo que se dice y se sugiere en From Hell, la idea que subyace es: aunque nos cueste, nos de pereza, nos produzca indiferencia, tenemos en la Historia un válido camino de investigación, más que nada para que no nos tomen por idiotas... 

martes, 3 de marzo de 2015

Spoon River Anthology (1914) de Edgar Lee Masters

Un recuerdo hoy para esta antología de poemas, recomendables de todas, todas. Escritos por el norteamericano Edgar Lee Masters (1868-1950).




No se trata de poesía al uso, si no una especie de poemas en prosa. Se me ocurre compararlo a bote pronto con Baudelaire. Poemas que demuestran que en EEUU también existe eso que se llama "mala leche", y en Spoon River hay mucha. Muchísima.







No es que Masters fuera un tipo malvado, si no que pertenece al selecto club de escritores a descubrir por cualquier lector moderno, para que éste se de cuenta de cómo hace un siglo ya se estaba cociendo a fuego lento ese "Sistema" que hoy en día nos tiene cogidos por todos los lados. En resumen, Masters recogió en esta obra el lado oscuro del sueño americano. En formato de síntesis.

Se trata de leer una serie de epitafios, uno tras otro, del ficticio pueblito de Spoon River, Illinois.






Masters va enlazando unas historias con otras, y al final del libro, uno tiene una visión general de aquellos Estados Unidos de principios del siglo XX.Obra muy popular en los felices años 20, siguió siéndolo, por lo menos hasta la Segunda Guerra Mundial. Después... supongo que ha alcanzado la calificación del clásico "libro de poemas" tan clásico que se deja de editar, de leer, de promocionar.





Cualquier película o serie de TV estadounidense bebe (sin quizá saberlo) de alguno de los temas tratados en esta antología de poemas. El poder, la ambición, el crimen, la acumulación, el desengaño, la conquista, la estupidez humana. El más allá de la muerte, la Naturaleza, la amistad, la integridad. 






Dejo como muestra alguno de los poemas. Sería bueno que yo mismo volviese a ellos de vez en cuando.






miércoles, 18 de febrero de 2015

El Eternauta

Primeramente, agradecer a la Biblioteca Pública de Yamaguchi (Pamplona) por ofrecerme la oportunidad de leer este cómic.





Ponerme a escribir sobre la historia de "El Eternauta" es una tarea que me supera. Resumo. Parece ser uno de los puntales fundamentales de toda la historia del cómic argentino. Publicado en tiras (en la modesta revista "Hora Cero Semanal") entre 1957 y 1959. Dibujado por Francisco Solano López y con guión de Héctor Germán Oesterheld.

Una alucinante historia de ciencia ficción.




Antes de que llegaran los zombies. Antes de la invasión de las películas de catástrofes norteamericanas. En una época en la que todavía estaban por crearse muchas obras que tratan el tema del apocalipsis, o la soledad del hombre (Stephen King, Richard Matheson, etc...).

El dibujo de Solano se combina perfectamente con las ideas de Oesterheld.

Una extraña nevada cae sobre Buenos Aires (ciudad en la que apenas nieva nunca). Una nevada mortal. A partir de aquí, un sinfín de aventuras y más aventuras que ponen en vilo al lector hasta la última página. ¡Y qué final!

Esta obra ha conocido toda una historia paralela de ediciones, prohibiciones, y continuaciones varias. La dictadura argentina (1976-1983) censuró la obra. El guionista Oesterheld fue asesinado. DEP.





Una serie de grupos argentinos editó un disco homenaje, en 2011, que no suena nada mal.

Es un cómic que aparentemente es de rigor público comprar para bibliotecas y escuelas argentinas. Al menos, lo fue en un tiempo. Incluso en 2012 hubo políticos porteños que se plantearon la inconveniencia de ofrecer esta lectura a la población. ¡Qué poco cambian algunos!

Durante la aventura de Juan Salvo (el gran protagonista) y sus amigos Favalli y Franco, ocurren muchísimas cosas. Cuando todo parece que está perdido, los protagonistas saben salir del aprieto.






Hay una lectura más pausada, bajo la obra, que nos hace pensar en conceptos como el poder, la violencia, la ignorancia, la indiferencia, pero también en la amistad, la solidaridad, la esperanza, la cordura dentro de la locura.

Recomiendo a cualquier aficionado a la ciencia ficción la lectura de "El Eternauta", y en general, a los adeptos a las historias gráficas.






Inconmensurable Eternauta, inolvidable, eterno. 




martes, 1 de julio de 2014

Los Bracco - Le Bukowski (Donostia) 28 Junio 2014

El pasado 10 de Noviembre asistí en esta misma sala de conciertos, Le Bukowski, a un concierto homenaje a Black Sabbath, aquí reseña. 

Esta vez tocaba asistir para ver a un grupo local, Los Bracco (que es el nombre de una raza de perro de caza). 

El grupo consiste en:

Pablo "Rillington" Fernández, solista.
Pablo Ruiz Del Cerro, batería (también del grupo "The Inductions"). 
Dani Ayala, guitarra, 
Toni Medina, guitarra y voz. 
Jorge, bajo y voz. 

Los tres últimos antes formaban "Rouge", grupo del que tengo grandes referencias, pero apenas he escuchado. 

Dani, Pablo, a lo Yukihiro Takahashi (batería), Pablo (solista), Toni, y Jorge: los Bracco. 

Os dejo aquí un vídeo, de "Encima de Tí". A ver cómo ha quedado de calidad, porque he tenido que reducir la calidad. Este tema es uno de los que más me gustó del concierto: 

 
Encima De Tí

"Los Bracco" ofrecen un sonido sobrio, bastante tranquilo, sin apenas florituras, aunque se las podrían permitir. Tienen la virtud de poder cambiar de estilos y ritmos, según les da, y aquí se ve su buen hacer. Sus posibilidades son muchas.

No quiero meterme en gustos. Hay temas que me gustaron más que otros, sobre todo el tema introductorio, "Paranoia", "Sin Conexión", o "Traficantes". 

No quiero destacar a ninguno de ellos de forma individual, porque es imposible. 

Sirva esta entrada para reinvindicar a este grupo, al que le veo con un gran futuro. 

Incluyo alguna foto más del concierto. 

¡Y gracias!














¡Braccos!